Los trabajadores argentinos, funcionan en una informalidad que es realmente alarmante.
Cada personaje independiente, hace trabajos para los cuales no esta capacitado, no esta interesado en tener, ni siquiera; el básico conocimiento de las nuevas técnicas o productos con los que habitualmente trabaja.
La complicidad con el sistema corrupto en el que vivimos, los hace participes importantes de la deshonestidad generalizada.
Casi indispensables; en un país, donde la decadencia moral ha llegado a su punto mas bajo.
Hay caminos para cambiar? Si los hay pero es tan generalizado el problema, que nadie quiere comprometerse a tomar las decisiones, de ahí, que la política también es cómplice de esta enfermedad.
Si CFK reúne en un acto publico 60.000 personas y en la contra cara, el pedido de justicia solo 5.000 obviamente estamos "en el horno".
Eso demuestra la complicidad, de gran parte de nuestro pueblo, para con la probada corrupción
política.
Creo que es hora de recapacitar sobre nuestro futuro, sobre que país queremos.
Y... cuando emitimos el voto, cerciorarnos de la trayectoria de los candidatos.
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